Guerra a las piedras de los riñones

¿Sabías que los cálculos renales y las arenillas son unas de las patologías más frecuentes del aparato urinario? Sólo en España las sufren más de un millón y medio de personas y cada año se producen unos 100.000 casos nuevos. Sin embargo, combatirlas no es una batalla perdida. Existe una forma natural de tratarlas y prevenirlas con éxito.

Así se forman

Los cálculos renales son depósitos de sustancias químicas (normalmente sales minerales) que, aunque habitualmente están disueltas en la orina, se pueden acumular en el riñón y dar lugar a lo que conocemos como arenilla. La arenilla se expulsa a través de la orina de forma natural pero, si aumenta de tamaño, aparecen los cálculos renales, popularmente conocidos como “piedras en el riñón”. Si el volumen de los cálculos va aumentando, pueden acabar dificultando el normal funcionamiento del riñón.

Los cálculos renales más frecuentes son los que se forman de oxalato cálcico y de ácido úrico. La formación de cálculos está muy relacionada con los hábitos dietéticos. Tomar pocos líquidos influye tanto como llevar una dieta baja en fibra y muy alta en proteínas, sal y oxalatos (unas sales minerales contenidas en algunos vegetales). Pero no son los únicos factores; los hombres, por ejemplo, son tres veces más propensos a padecer cálculos que las mujeres. También cuenta la presencia de antecedentes familiares, la toma de algunos medicamentos o algunas anomalías propias del riñón.

Cómo  se tratan los cálculos  renales

Aunque el 60-70 % de los cálculos se eliminan espontáneamente con la orina, el 30-40 % de los casos restantes precisan alguna intervención porque las piedras pueden depositarse en el riñón o en las vías urinarias, comprometiendo su buen funcionamiento y bloqueando el flujo de orina, aparte de causar un intenso dolor.  Es muy importante realizar un tratamiento preventivo porque si no, la probabilidad de sufrir un nuevo episodio al cabo de 5 años es muy alta, de hasta un 50%.
Las dos medidas más importantes para evitar la formación de cálculos son seguir una dieta equilibrada y aumentar el consumo de agua y la eliminación de líquido. Con un volumen mayor de orina al día, se disminuye la concentración de sales y se facilita el arrastre de las arenillas.
Hay que  tener muy en cuenta que expulsar la orina es un proceso fundamental para eliminar productos de deshecho. Con un buen aporte de agua, la función de los riñones mejora, la sangre se depura mejor y se reduce el riesgo de que se produzcan cálculos renales.

Fitoterapia “rompe-piedras”

Además de las medidas dietéticas, no se puede olvidar la importancia que tradicionalmente ha tenido la fitoterapia (las plantas medicinales) en el tratamiento de este problema.

Hoy existen estudios(1) que ya explican científicamente cómo algunas plantas, como la herniaria, actúan en la reducción y disolución de los cálculos renales y ayudan a prevenir que se formen de nuevo. A otras plantas medicinales como la grama de las boticas, el saúco y la cola de caballo también se les han reconocido propiedades diuréticas, por lo que, combinadas, resultan una excelente alternativa natural.

(1) Atmani F. , & Khan, S.R. Effects of an extract from Herniaria hirsute on calcium oxalate crystallization in vitro. BJU International, 85 (6). 621. 2000.